Entre organizar los horarios, supervisar las necesidades del profesorado, gestionar los ingresos y gastos y planificar el curso, los miembros de la dirección de los centros disponen de escaso tiempo para estudiar nuevas iniciativas.

Sin embargo, no debemos olvidar que, en gran medida, son esos proyectos innovadores los que convierten a un centro en una referencia dentro del sector.

Ejemplos de proyectos educativos

Contar con programas que van más allá del plan de estudios oficial nos va a permitir aportar un valor extra a la oferta educativa y mejorar la reputación del centro entre alumnos, progenitores, docentes y sociedad en general.

Ejemplos de proyectos educativos

No tienen que ser iniciativas complejas ni que se extiendan durante todo el curso escolar. A veces las pequeñas ideas pueden conllevar resultados importantes. Para ayudar a que la inspiración fluya, hemos recopilado algunos ejemplos de proyectos educativos pioneros desarrollados con éxito en diferentes lugares.

KiVA

Este proyecto es uno de los más citados recientemente, tras los últimos sucesos sobre acoso escolar registrados en España.

El programa KiVA International, desarrollado por la Universidad de Turku de Finlandia, es un innovador método de prevención y acción frente al bullying que ha logrado reducir esta lacra social en un 90% en aquellos centros en los que ha sido implantado.

Para ello, el proyecto emplea indicadores que miden el nivel de acoso y ciberacoso en las aulas a través del comportamiento de los propios alumnos, permitiendo a todos los implicados (estudiantes, docentes, centro, padres y madres) percibir posibles situaciones conflictivas y dotándoles de las herramientas y los mecanismos para actuar frente a ellas.

Además de actividades in situ con el alumnado y charlas a estudiantes, progenitores y profesorado, KiVA incorpora las nuevas tecnologías para luchar contra el bullying a través de simulaciones, juegos, encuestas online anónimas o un buzón virtual donde remitir las denuncias.


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Science Lab

Según el último informe Pisa, España ocupa el puesto 21 de los 34 países de la OCDE en materia de conocimientos sobre Ciencias.

¿Cómo podemos mejorar estos resultados? Uno de los ejemplos de proyectos educativos que puede ayudarnos a aumentar las competencias en esta rama del conocimiento de los alumnos del centro es el ScienceLab, un modelo de aprendizaje y acercamiento a la Ciencia desarrollado por Heike Schettler.

Con más de un millón de participantes desde su puesta en marcha en 2002, esta iniciativa surgida en Alemania ha sido desarrollada en Austria, Colombia, Hungría o Francia, e incluso se ha llevado a cabo en España de forma puntual.

¿En qué consiste? Mientras la formación reglada en materias como Biología o Química comienza a los 10 o 12 años, ScienceLab facilita un primer contacto con la Ciencia a alumnos de 4 a 10 años, apoyándose en la curiosidad innata de los menores.

Mediante experimentos acordes a sus edades, los jóvenes descubren procesos científicos complejos, como por qué hierve el agua o dónde va el Sol por las noches.

AporTICs

Las nuevas tecnologías, sin duda, son una de las grandes aficiones de los alumnos en la actualidad. ¿Por qué no aprovecharlas para enriquecer la formación?

Esto es lo que pensaron en el CEIP Voramar de Alicante, donde iniciaron un proyecto colaborativo dedicado a la recopilación de tutoriales para “aprender y compartir” creados por alumnos de cualquier nivel.

El proyecto AporTICs cuenta ya con una veintena de centros involucrados en la generación de contenidos a lo largo del país y está abierto a nuevos colaboradores.

Apps for Good

En la misma línea que el proyecto anterior, el programa Apps for Good ha sido desarrollado por el Rodrigo Baggio con el objetivo de mejorar la motivación de los alumnos mediante la unión de aprendizaje y nuevas tecnologías, aportando además beneficios a la comunidad.

La metodología de esta iniciativa educativa consiste en facilitar a los docentes y los alumnos de entre 10 y 18 años una formación específica en el campo de la programación informática a través de una red de voluntarios expertos, de modo que puedan desarrollar aplicaciones que contribuyan a la mejora de la sociedad y solucionen problemas cotidianos de las personas. No obstante, el programa posibilita un aprendizaje en función de las posibilidades de cada grupo, estableciendo cuatro niveles distintos de formación.

Como cierre al curso escolar, se entregan unos premios a las mejores aplicaciones generadas a partir de este programa.

Desde su puesta en marcha en 2010, Apps for Good cuenta con un millar de centros participantes y en torno a 50.000 alumnos de Reino Unido, Irlanda y, recientemente, España.

Avanti Fellow

Este programa educativo surge en la India, donde existe una gran brecha en cuanto al nivel educativo del sector público y privado, lo que provoca que gran parte de los estudiantes con pocos recursos no supere las pruebas de acceso para los estudios universitarios.

Para mitigar esta desigualdad, Avanti Fellows crea una red de trabajadores sociales y docentes-mentores, encargados de guiar al alumno durante este proceso. Así, los primeros supervisan el desarrollo del joven y, en caso de que detecten alguna necesidad, derivan al estudiante al profesor, que le ofrece apoyo académico.

British Science Association

Hemos hablado en muchas ocasiones de la importancia de dar a conocer a la sociedad la actividad que desarrollamos en el centro, como medio para mejorar nuestra reputación. Pues bien, ¿y si sacamos las aulas a la calle?

Esto es lo que hace desde la British Science Association desde 1931 y, a pesar de los años transcurridos, sigue resultando uno de los más innovadores ejemplos de proyectos educativos.

Esta organización permite a personas de todas las edades, conocimientos y posición social acercarse a la ciencia a través de una programación anual de actividades, eventos y entrega de premios. Cuenta en la actualidad con 40 sedes en Gran Bretaña y 300 expertos asociados y por ella han pasado miles de científicos colaboradores y visitantes.

Conocidas estas exitosas experiencias, ¿qué tal si seguimos su ejemplo?


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